Trasnoche: Malén Denis

por Antuán Duriez
Retratos - 15/03/2017

A la noche la narran quienes le dan vida. Malén Denis, escritora multifacética, poeta y columnista de la radio  Futuröck, nos cuenta cómo la lleva. Este año, publicará su tercer libro de poemas, Un gran incendio de vidrios, y tiene en préparación una novela y un guion. Entre todas sus actividades, se toma un tiempo para respondernos.

Contanos como fue tu último trasnoche.
Después de una performance que hice en el Recoleta el otro día, nos fuimos a tomar una cerveza con una amiga que también actuaba. En el bar nos encontramos con un escritor groso que a mí me gusta mucho, él me reconoció (tuve que disimular la emoción) y estuvimos charlando (yo estaba en éxtasis). Después de un rato me dio miedo quedar pesada así que la obligué a mi amiga a mudarnos de bar, fuimos a un tugurio que tiene un cartel que dice “Relax” en neón celeste, me encanta porque tiene rockola, pusimos Los Redondos. La noche terminó cuando nos echaron porque insistí en fumar adentro del lugar.

¿Cuál es tu hora preferida de la noche? ¿A qué la dedicás?
Mi hora preferida de la noche es la franja entre las 2 y las 3 de la mañana. El edificio está en silencio total y yo puedo aprovechar para hacer lo que más me gusta, que es leer. Me gusta esa hora para salir al balcón también y fumar mi último cigarrillo.

¿Tenés un ritual antes de dormir?
El momento en el cual se inaugura oficialmente la hora de dormir es cuando me saco las lentes de contacto y me las cambio por mis anteojos. Tengo una rutina breve, casi imperceptible: preparo el día siguiente con la mente, escribo en mi diario hasta que haya suficiente silencio y ahí leo hasta que me da sueño. Siempre hago un último scroll por redes sociales antes de poner el celular en modo avión e irme a dormir definitivamente.

¿Un lugar que signifique para vos la noche?
Hace unos años viví en New York y cuando pienso en la noche me viene a la mente el viaje en tren J. Yo trabajaba en pleno Manhattan y salía tarde. El tren a las 23, cuando volvía a casa, estaba vacío. Si bien me tocó un invierno oscurísimo y particularmente polar, era un viaje lindo de hacer: El tren lo tomaba bajo tierra en la ciudad y al salir para Brooklyn se elevaba por el aire. Para mí la noche es ese momento, el de ver las lucecitas de Manhattan alejarse, adentro de un tubo de metal en movimiento.

¿Qué hacés de noche que nunca harías de día?
Meterme adentro de un boliche.

¿Una mentira nocturna?
“¡Tanto tiempo! ¡Hagamos algo pronto!”

¿Cuál es la peor/mejor anécdota que te pasó de noche?
Las mejores cosas de mi vida me pasaron de noche. Una vez me puse a llorar mientras leía poesía en el Rodney, me fui corriendo del escenario y me encerré en el baño. Me fue a buscar Luis Luque, que estaba entre el público, no nos conocíamos. Me tranquilizó y me dio un abrazo, me dijo que todos podemos tener una mala función. A veces la peor anécdota también es la mejor.

¿Un tema para escuchar de noche?
Fuego” de Diosque.

¿Un lugar para un bajón nocturno?
Cualquier lugar con amigos. Me gusta cuando alguien de repente decide salvar al grupo y se pone a cocinar a cualquier hora. Pasó en mi último cumpleaños que un amigo empezó a calentar empanadas en el horno a las 7 am. Esos hidratos de carbono salvadores. También recuerdo con mucho cariño una noche que una amiga se puso a hornear chipá a las 5 am para todos.

¿Qué personaje histórico o actual te gustaría cruzar a la noche?
Me gustaría cruzarme con Federico Moura y seguirlo en todo lo que se le ocurra. Me imagino que tomaríamos un taxi por Corrientes, que iríamos a bailar a algún sótano. Tomaríamos todo lo que encontráramos.

Foto: Gon De Fazio.



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