Levi’s 501: historia de un jean que nunca pasa de moda

Style - 02/05/2016

Creado en 1890, el Levi’s 501 supo atravesar todas las épocas y resistir a todas las modas. Su corte recto y andrógino sedujo sobre todo en los años ochenta al mundo hollywoodense y a los roqueros que le dieron una imagen súper sexy. La historiadora de la marca estadounidense vuelve sobre la historia de este modelo mítico, que hoy en día regresa con toda su fuerza.

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Mineros californianos con Levi’s en 1882

Barbara Hunter es una aventurera. A los 14 años y pico, la joven californiana se especializó en la exploración de minas abandonadas (después de tomar clases, claro). Hay que decir que en los años 1940 no había gran cosa para que los adolescentes hicieran en la región de San Francisco, ex epicentro de la avalancha hacia el oro que todavía no se había vuelto el refugio de los hippies. Entonces los chicos caminan. La exploradora en ciernes se labra un camino en lo que queda de la mina de Calico. Barbara se mete bien adentro, justo antes de encontrarse con una pila de jeans abandonados por los mineros. Al día siguiente, la adolescente intrépida aparece en la escuela con el Levi’s que ella misma arregló.

“Lo llamamos el jean Calico”, explica Tracey Panek. Completamente vestida con denim a lo Gainsbarre, Panek es historiadora para Levi’s. En inglés se dice “corporate historian”, un trabajo inédito en Francia. Al mando de los fondos de archivos XXL de la marca de 163 años, esta mujer de cuarenta años consigna tranquilamente hasta la menor pieza de Levi’s, retrata su recorrido y responde a preguntas de los diseñadores sobre la fecha de lanzamiento de tal o cual costura o dobladillo. “Barbara nos envió el pantalón cuando se dio cuenta de lo antiguo que era”, continúa Panek con tono monocorde. En el interior, una etiqueta precisaba, en efecto, que los jeans Levi’s son los más sólidos del mercado… desde hace 17 años. Un cálculo rápido (1873, la fecha de creación del blue jean 501 + 17 años = 1890) da la edad de ese viejo Calico: 126 añitos. Claro, la pierna es más larga, solo tiene un bolsillo atrás y en lugar de presillas para sostener el cinturón tiene botones para sujetar los tiradores.Pero el color índigo, la tela gruesa, los remaches de metal (la gran innovación de Levi’s) y el aspecto del pantalón son los mismos que en 2016.

El skinny ha muerto

Los años 2000 consagraron al jean slim ultra apretado. “En un momento dado, todos los jeans del mercado eran idénticos: skinny azul en elastano. Todo el mundo estaba igual”, analiza Sean Barron, cofundador de Re/Done denim que reconstruye los viejos Levi’s, en el sitio fashionista.com. Desde 2014 y el regreso de la ola noventosa, el jean cómodo hizo su gran regreso. Primero bajo el nombre “mom jeans”, del que se rieron en Saturday Night Live, pero elogiado por el mundo fan del normcore. Necesariamente el 501, con su tiro alto, su pierna recta andrógina y su tela gruesa iba a instalarse en la cima.

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“El skinny fue pensado para borrar la cola, para hacer que la parte de atrás se vea más pequeña y angosta, explica Florence Kane, fundadora del blog Jean Stories, en Wall Street Journal. Tengo la sensación de que las mujeres de hoy ya no tienen miedo de mostrar sus formas, y eso permite hacer verdaderos denim. ¡Es un buen cambio!” El denim liquida la era Kate Moss para acercarse a la de las Kardashian. Sobre todo, viene a nutrirse de los orígenes del jean.

 El 501, ícono rebelde y sexy

La empresa familiar Levi’s, que nació en 1853, vistió primero a la working class estadounidense, desde los mineros hasta los cow-boys, al crear un modelo unisex híper resistente: el 501. La leyenda cuenta que ese jean mítico sacó su nombre del número de referencia de los lotes de tela usados para su concepción. El 205 se vuelve muy popular y se instala durante mucho tiempo en los cuerpos de todo Hollywood. James Dean en The Wild One, Marilyn Monroe The Misfits… El jean ya no es más un privilegio de los obreros sino de los rebeldes. Un espíritu captado por la generación Woodstock y los movimientos de liberación femenina.

Símbolo de una libertad irreverente, el 501 se vuelve el cómplice favorito de la juventud (las impresionantes fotos de archivo de los jóvenes berlineses todos en denim en el momento de la caída del muro) y del mundo rock de Bruce Springsteen a Kurt Cobain, pasando por los punks londinenses. Bella paradoja: la prenda rebelde se vuelve el símbolo de los años ochenta y se presenta no solo para los jóvenes sino para todas las edades y clases sociales. Melrose Place, Friends, Beverly Hills… Con su estilo andrógino, unisex, el 501 cae en el erotismo puro cuando viste a Debbie Harry o a Brad Pitt en Thelma y Louise. El bello rubio se terminará volviendo la musa de la marca.

A mediados de los años noventa, Levi’s lanza campañas ultra sexy sobre el tema “Live Unbuttoned”, en la que toda una generación de modelos se desvisten de forma más o menos lenta frente a la cámara. La bragueta con botones del 501 se vuelve un fetiche. Incluso Mariah Carey, en la época de Glitter, la desliza sobre sus caderas.

Encarnación de lo canchero y de lo accesible

El advenimiento de la fast fashion y la multiplicación de productores de jean le roban la atención al jean icónico, que deja lugar al slim de lona, más barato de producir. Y así son las cosas: el slim es el jean de los años precrisis. El regreso del 501 hoy en día anuncia un cambio de valores: queremos prendas durables, de calidad, lejos de la bulimia lujosa de los años 2000.

El 501 al mismo tiempo es accesible y aspiracional,analiza la periodista estadounidense Verena von Pfetten en el sitio fashionista.com. Ya no se trata de ‘quiero tener suficiente plata para comprarme tal o cual cartera’, sino de ‘quiero ser suficientemente canchera como para transformar cualquier viejo jean en un accesorio a la moda’”. Mark Alizart, autor de Pop théologie (ediciones Puf) dice lo mismo: “El 501 era al comienzo una prenda de trabajo. Pero vivimos en una época en la que cada uno trabaja construyéndose, moldeándose. Y el jean es el uniforme. Con él, vamos directo a lo esencial, nos liberamos de las contingencias para centrarnos en nuestro ideal”, dice en las páginas de Elle.

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Todas queremos ser esa chica que se pasea por los negocios de segunda mano y que logra transformar una prenda vieja en indispensable. Esas chicas tienen un nombre: Bella Hadid, las hermanas de Haim, Kendall Jenner, Emily Ratajkowski, Caroline de Maigret… la crema de las chicas cool, capaces de mezclar prendas elegantes con el eterno jean. En los hombres, tenemos a Kanye West, Pharell Williams o incluso John Mayer. El antiguo compinche tiene todavía un brillante porvenir.



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