¿La moda decidió finalmente comprometerse con la ecología?

Noticias - 08/01/2016

Ya sea porque COP 21 obliga o porque hay una real toma de conciencia, los grupos de lujo y las marcas de moda cambian de dirección respecto de las cuestiones ecológicas. En el momento en que los ministros de 195 países intentan alcanzar un acuerdo para el clima en Bourget, parecería que la industria de la moda también se mueve a favor del planeta. Si bien algunas marcas están desde hace tiempo comprometidas con la causa ambiental, a menudo eran consideradas como poco deseables o como outsiders. Los principales grupos de lujo, que tienen los medios para ser los primeros en cuanto a invocación, ahora sí se movilizan a favor de la ecología.

Los grandes grupos de lujo se comprometen

El 4 de noviembre, Kering (que posee Stella McCartney, Balenciaga, Gucci, entre otros) publicó con BSR –una asociación internacional sin fines de lucro dedicada al desarrollo sostenible- un informe sobre el lujo y los cambios climáticos. Este, llamado “Changement climatique : implications et stratégies pour le secteur de la mode et du luxe” (Cambio climático: implicancias y estrategias para el sector de la moda y del lujo), muestra un compromiso claro por parte del grupo de François-Henri Pinault. Según Alexandra Jubé, responsable Insight en Nelly Rodi, para las marcas de lujo, “en algún momento respetar el ambiente será un prerrequisito”, aunque para ellas, “es más fácil, ya que producen en menor cantidad que las marcas de baja gama”. En un reciente comunicado, LVMH también informó que “todas nuestras Casas integraron la eficiencia ambiental en su estrategia de crecimiento como la calidad, la innovación y la creatividad”. En el seno de Gucci, Kering decidió, por ejemplo, hacer un curtido de cuero sin usar metales pesados. Son formas de trabajar que parecían ilusorias y sobre todo incompatibles con el modelo económico de la industria hace unos diez años.

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El concepto de “sustainability”

La pionera en términos de moda eco-responsable en el mercado de lujo es Stella McCartney. Para hacer sus colecciones, la creadora británica no usa ni cuero, ni pieles, ni materias animales: prefiere innovar con fabricaciones que no contaminen, hechas para durar. La francesa Valentine Gauthier, a la cabeza de su marca epónima, también aplica ese concepto de “sustainability” – durabilidad-: “Rápidamente tomé conciencia de los desafíos ecológicos y ambientales. Desde mi primera colección, privilegié los materiales naturales, lo “made in France” y el desarrollo durable”. Es decir, preservar el ambiente sin renunciar al diseño con marcas de slow fashion. Para la danesa Bess Nielsen, creadora de la marca Epice: “La prenda pierde su alma si se quiere ir demasiado rápido”, convencida de que las producciones demasiado grandes –de cualquier área- no pueden ser durables. Las grandes marcas, como H&M, & Other Stories, manifiestan un deseo mayor aún de comprometerse, al lanzar colecciones “conscious”. Aunque ellas operen de formas distintas, ya sea con el reciclaje, un mejor control de las cadenas de producción o innovaciones de materiales, comprendieron que debe haber una evolución que responda a las demandas de una parte de los consumidores para quienes comprar mejor rima con comprar menos.

¿Hacia una sobredosis de la fast fashion?

El escándalo de Rana Plaza en Bangladesh, en abril de 2013, desencadenó un despertar de consciencias en las marcas y los consumidores. Pero más allá de las condiciones lamentables de los asalariados, la mala calidad de los productos y el impacto de su tratamiento en el ambiente, “la relación con el consumo sigue siendo muy complicada: el consumidor piensa que es genial que la ropa esté producida de forma ecológica”, señala Alexandra Jubé. Una sensación de sobredosis frente a la fast fashion constatada hace algunos años, todavía palpable pero quizás no tanto como uno cree. Mejor si es algo ético, pero no se trata de renunciar a la estética: el consumidor “lambda”, no necesariamente comprometido, quizás no está dispuesto a pagar más en beneficio del respeto del medio ambiente. “Es difícil para las marcas adaptar”, agrega Alexandra. “En los hechos, pocas personas se interesan en los orígenes de los materiales o en el impacto de los transportes”, comenta Uriel Karsenti, fundador de Maisons Standards. Claro, los precios de las grandes marcas –como Zara o H&M- aumentaron estos últimos años, “pero estamos en un contexto de crisis, en el que la gente quiere darse gustos baratos”. Posiciones paradójicas ya que las marcas que más venden, como Primark o New Look, no son las más respetuosas respecto del ambiente. Así que serán los grupos de lujo quienes deban mostrar que es necesario este “desafío universal, esencial y existencial que es el cambio climático”, según la expresión del presidente de la COP21, Laurent Fabius. Y a la fast fashion de disminuir la velocidad. Si es que quieren transformar la industria textil.

Cora Delacroix

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One Response to ¿La moda decidió finalmente comprometerse con la ecología?

  1. Kati says:

    Actualmente la de Gorriti tienes obras de bechao que abrieron, no cerraron y no estas sef1alizados los pozos, esta peligrosa de noche en zona Godoy Cruz a Scalabrini Ortiz. Tb es zona que se cruzan muchos peatones distraidos, es zona de paseo y hay mucha gente dando vueltas. saludos y gracias. fabie1n

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