¿Es una buena idea que en la escuela la pollera sea para todos?

Noticias - 29/07/2016
El Reino Unido, con una nueva ley sobre el uniforme escolar, autorizó a 80 escuelas públicas a dejar que los chicos elijan entre usar pollera o pantalón. Pero esta reforma que busca luchar contra la transfobia genera desconcierto.

La semana pasada, el Gobierno británico anunció una reforma sobre el uso del uniforme en la escuela. En 80 escuelas públicas del país, los niños y los adolescentes podrán usar el uniforme que corresponda a su identidad de género. La ley prevé que los chicos podrán usar polleras y las chicas, pantalones. Reino Unido, un país muy aferrado a la tradición del uniforme y al que le interesa crear una sensación de pertenencia en los establecimientos escolares, impone esta medida en el 98% de las escuelas secundarias.

Según el sitio Avenue des Écoles, el uniforme está compuesto generalmente por un blazer con los colores de la escuela, una camisa, la corbata de la escuela, un pantalón (o una pollera) negro, gris o azul marino, medias oscuras, zapatos y un suéter con la insignia de la escuela.  Desde la aplicación de esta nueva ley, impulsada por la organización Educate & Celebrate, que busca erradicar de las escuelas las fobias respecto de las personas LBGT, los alumnos podrán elegir libremente, desde los 5 años, entre el pantalón y la pollera, ya sean transgénero, cisgénero o incluso gender fluids.

FACILITAR LA VIDA DE LOS CHICOS TRANSGÉNERO
Este progreso le pisa los talones a una iniciativa que tomó un colegio privado de ese mismo país en enero: el Brighton College. Su director afirmaba que un joven debe ser respetado por lo que es”, y que el rol de la escuela es facilitar la vida de un chico que se identifica con un género distinto del que se le asignó al nacer.

Sin sorprender a nadie, las voces conservadoras se hicieron escuchar en contra de este cambio de reglas. Andrea Williams, el presidente del lobby cristiano Christian Concern, se preocupó porque según él las fronteras entre los géneros son cada vez más borrosas en detrimento del bienestar del niño: Los chicos, cuando tienen 5 años, necesitan que los tranquilicen y los apoyen si están confundidos respecto de su sexo. La solución no es alentar su confusión, sino afirmar la identidad que les dio Dios. Esta política solo va a servir para despertar preguntas inútiles en alumnos que quizás no habían tenido antes ninguno de esos sentimientos.”

Un argumento religioso que no está en sintonía con la realidad establecida por los estudios científicos. La mayoría de esos estudios muestra que un chico puede volverse completamente consciente de su identidad de género a partir de los 4 años. En los hechos, los chicos pueden expresar su naturaleza transgénero o gender fluid desde la más tierna edad, a través de la ropa, de los juguetes, de los accesorios o de comportamientos que se alejan de las normas de género.

Arnaud Alessandrin, sociólogo especialista en transidentidad, explica que: “La ropa es un operador del género, le permite al individuo construir su identidad. Cuando las transidentidades aparecen en la ropa, se puede decir que hay una revulsión en los dos sentidos del término: el de la piel que se altera, ya que el transgénero saca a la luz su identidad interior, y en el sentido del rechazo, del desprecio, ya que cuanto más visible una persona transgénero haga su diferencia, más resistencias va a provocar en la sociedad.”

En una nota en The Guardian, Paula Weather, directora de la escuela primaria de Allens en Birningham, lamenta que se vean más pantalones que chicos con polleras. Y agrega: Todo el tema tiene que ver con lo que se percibe como aceptable por la sociedad, y ¿sabés qué? Todavía tenemos que trabajar en esta percepción.

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PODER ELEGIR LA ROPA ES NECESARIO PERO NO SUFICIENTE
En la lucha por la aceptación de la diferencia, cada vez más diseñadores y actores del mundo de la moda parecen estar a la vanguardia. Para ceñirnos al uso de la pollera, diseñadores como Marc Jacobs, Vivienne Westwood o Jean-Paul Gauthier señalaron la elegancia que esta prenda le daba a un hombre. A pesar de eso, el buzz mediático que desencadenó la publicación de una fotografía de Jaden Smith (el hijo de Will) vestido con una pollera de Louis Vuitton es la señal de que el camino todavía será largo antes de la normalización del uso esta prenda para los dos sexos.

Ya sea en una pasarela o en el patio de la escuela, la ropa no es necesariamente emancipadora, precisa Arnaud Alessandrin: “Creer lo contrario sería estar dentro del orden de lo mitológico. Hay una forma de fantasía según la cual la pasarela tendría fuerza política. Claro, subjetivamente, la ropa puede ayudar a liberar al individuo al darle un espacio de creatividad en el que puede asumir su identidad. Claro, esto crea movimientos en la cultura. Pero para cada reivindicación, hay una contra-reivindicación. Por ejemplo, la moda de la hipermasculinidad vehiculizada por una marca como Babtou Solide es una reacción a la tendencia andrógina.”

Nos hace acordar a la polémica que se desató, esta vez en Francia, cuando varias escuelas de Nantes, con el apoyo de la academia, habían invitado a los alumnos, chicos y chicas, a ir a los cursos vestidos con una pollera, en una campaña para sensibilizar sobre las discriminaciones sexistas en mayo de 2014. El evento había provocado el enojo de varios movimientos, que veían en él una operación de propaganda a favor de “la teoría del género”.

Así, la simple autorización para usar pollera en las escuelas británicas no podrá reducir la transfobia si las autoridades y el sistema educativo no desarrollan políticas y programas educativos que vayan en esa misma línea. Mientras que según la doctora Elizabeth Meyer, en el 7% de los chicos el género no se corresponde con su sexo biológico, la mitad de las escuelas no dan la definición en las clases de términos como lesbiana, gay, bisexual y transexual.

Además, nada permite afirmar que un chico que vaya a la escuela con una pollera no sufra el acoso y otro tipo de discriminaciones, tan caras a los chicos transgénero.

Y Arnaud Alessandrin concluye: “La ropa no es más que un elemento entre muchos otros que permitiría a los jóvenes trans vivir mejor su escolaridad”.

Según un informe del Consejo Europeo en 2014, un chico de cada quinientos sería transgénero en Europa. El mismo informa señala el acoso del que son víctimas en la escuela, las consecuencias devastadores de las terapias de normalización e incluso la presión social sufrida por los padres que aceptan la identidad de género de su hijo.



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