Arte o realidad

Arte - 22/12/2015

Con el surgimiento del arte conceptual en la década del 60, se abrió el juego: ahora la idea era arte. Si bien Marcel Duchamp empezó a preparar el camino a los conceptualistas con su ready-made en los años 20, no fue hasta los 60 que verdaderamente el arte conceptual empezó a desplegarse en todo su esplendor. Ya no se pensaba en un medio, como lo pueden ser la escultura y la pintura, para adaptar la idea a estos lenguajes, sino que ahora se podía partir de la idea, ir más allá de los límites tradicionales de las artes visuales y elegir el soporte que se considerase más conveniente. “La idea importa más que el soporte”, decía Sol LeWittJoseph Kosuth, uno de los grandes exponentes del arte conceptual, dijo que, a partir de Duchamp, todo el arte era conceptual porque el arte, por su naturaleza, solo existía conceptualmente.

En la Teoría estética de 1970, Theodor Adorno declara: “ha llegado a ser evidente que nada referente al arte es evidente”.  Ni idea tenía Adorno de que en diciembre de 2015 a una mujer la iban a acuchillar en Art Basel Miami y la gente no haría nada pensando que se trataba de una performance. La profecía se cumplió, los límites se han desdibujado, y hemos creado un mundo del arte en el cual no se sabe distinguir entre arte y realidad.

No es la primera vez que hay dificultades distinguiendo entre realidad o arte. En 2001, unas fotos de un hombre comiendo a un bebé empezaron a circular por Internet. Las imágenes se viralizaron, y enseguida se hicieron denuncias en contra del hombre. Este caso es la contracara del anterior, ya que resultó ser una performance del artista chino Zhu Yu, quien había presentado la pieza llamada Eating People en el festival de artes de Shanghái el año anterior.

2015 parece ser ha sido un año muy confuso en el mundo del arte. Por ejemplo, personal de limpieza del Museion Bozen-Bolzano, en Italia, creyó que una instalación de Sara Goldschmied y Eleonora Chiari llamada Where shall we go dancing tonight? era basura. La desarmaron y la tiraron. El antes y el después:

 

En su libro Cuestiones de arte contemporáneoElena Oliveras dice: “el nuevo espectador en el siglo XXI deberá mirar y pensar, deberá trabajar para hacer una lectura artística, para que poco a poco la obra vaya mostrando las respuestas a sus enigmas”. Esto invita a pensar que el arte conceptual está yendo demasiado lejos, y se está abusando del arte como idea, o bien como espectadores no estamos pensando lo suficiente. No tenemos la respuesta a semejante interrogante pero sí estamos seguros de que si Adorno estuviese vivo, se daría un festín con todas estas confusiones.



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